De la déontologie dans le coaching - Necesidad de mas Etica en el coaching

 

Bruno RAYNAL

www.bluethinking.com.mx

 

Version espagnole

Algunos sectores de nuestra sociedad, dan mucha importancia, entre otras cosas, al hecho de estar a la moda tanto en el vestir, como en todo lo demás. Piensan que se trata de vivir de prisa, de hacer todo rápidamente, de obtener dinero pronto y de lograr rápidamente el éxito profesional. Todo esto puede estar bien, pero nunca olvidemos la trascendental importancia de mantenernos en todo momento dentro de los márgenes de la Ética y de hacer todo con mucha calidad profesional, humana y moral.

Es habitual considerar el concepto de Calidad como opuesto al de cantidad. De manera similar, es común ver el trabajo como sacrificio, pensando, erróneamente, que solo teniendo mucho dinero se puede vivir con alegría y sin preocupaciones. Se dice también que en el trabajo, solo se requiere de inteligencia y se maneja el concepto de sensibilidad como privativo del sexo femenino. No faltan también quienes piensan que conducirse con moralidad es subjetivo, ya que lo importante, según estas personas, es obtener rápidamente satisfactores tangibles.

Lamentablemente, es cada vez más frecuente escuchar esta clase de conceptos en diversos estratos de la sociedad contemporánea.
En este orden de cosas, no es cosa sencilla generar una cultura sana, solida y productiva. Tampoco es fácil contar con personas comprometidas en el hacer, si por otra parte se les objeta su propio sentir. ¿Como puede un individuo sentir seguridad en sí mismo cuando se le impide afirmar su personalidad cimentada en su moralidad? ¿Que confianza podemos inspirar a otros, si nuestros actos no concuerdan con nuestras palabras? ¿Que se puede esperar de empresas y organizaciones, de comerciantes y especialmente de los prestadores de servicios, si no existe una clara definición de su desempeño profesional, del contenido de sus servicios, de sus valores agregados y de su honestidad, entre otras cosas?

El éxito obtenido por los servicios profesionales de Coaching, ha ocasionado que algunas personas poco escrupulosas ofrezcan este servicio sin tener la licencia ni las calificaciones necesarias para ejercer esta actividad. Así como desafortunadamente también ocurre en algunas otras actividades, hay ahora en Coaching algunos falsos proveedores que solo han logrado dar un mal nombre a esta actividad, deteriorando los excelentes resultados que se pueden obtener con esta nueva praxis.
No ha sido la culpa solamente de estos falsos coaches. Empresas y personas, poco o mal informadas acerca de la práctica profesional de Coaching, no han dado la debida importancia al simple hecho de comprobar que, quien ofrece el servicio de Coaching, debe contar con las credenciales apropiadas para ejercer esta profesión, además de conducirse en todo momento con estricto apego al correspondiente Código de Ética internacional, sancionado por AEC, EMCC.
El Coach profesional, al ofrecer sus servicios, explica con toda claridad los tópicos importantes de su función, así como lo relativo a su conducta dentro de la organización del Cliente, presentando también, al momento de negociar su contrato, el Código de Ética que lo regirá.
Cuáles son los beneficios de contar con este Código de Ética? Principalmente, brindar al Cliente total claridad y transparencia acerca de la práctica de Coaching , sus aplicaciones y alcances, así como de la conducta que deberá observar el Coach a lo largo de sus intervenciones, redundando todo esto en beneficio del cliente, del Coach y de la misma profesión.

Quien es Coach profesional, necesariamente cuenta con las credenciales correspondientes, demostrando así que ha adquirido los conocimientos y habilidades de Coaching a determinado nivel y no los conocimientos de alguna otra especialidad que se intenta presentar como Coaching.
Las funciones y habilidades del Coach, se derivan en forma directa del Código de Ética.
Quien no cuenta con un Código de Ética, no podrá tener un buen desempeño como Coach o en el mejor de los casos, su desempeño tendrá graves deficiencias, dado que las funciones y habilidades de un Coach son la aplicación práctica de la Ética que las genera.

El Código de Ética, describe y explica con total claridad el significado de Coaching como profesión, especificando en qué consiste y como se ejecuta, así como las funciones del Coach, poniendo especial énfasis en la manera en que el Coach debe conducirse durante sus intervenciones.
El Código de Ética, define también la conducta del Coach hacia su profesión, haciéndolo consciente del potencial efecto de sus intervenciones y conduciéndolo a dignificar su profesión a través de la calidad de sus intervenciones. Los profesionales de Coaching, deben, entre otras cosas, estar plenamente convencidos de la importancia de contribuir y colaborar con todo lo que implique mejorar , tanto a las personas como a las empresas, organizaciones y a la sociedad en general.

Nuestro Código de Ética, ofrece al Cliente amplia y clara información acerca de lo que éste puede esperar del Coaching, así como de lo que no debe esperar de esta profesión. Explica al Cliente detenidamente las actividades que llevará a cabo y los beneficios que el Cliente obtendrá. Con elevado sentido profesional , colaborará con el Cliente cuando sea necesario definir si una intervención es propia de la actividad de Coaching, o bien pertenece a alguna otra disciplina.
El Coach profesional, nunca debe aceptar intervenir en otras disciplinas y claramente lo explicara a su Cliente, estando consciente del comportamiento que debe observar, siempre enfocado a cubrir las necesidades de sus Clientes y actuando en beneficio de ellos con profesionalismo, eficiencia y calidad.
Coaching es sinónimo de superación continua. No podremos entrar en un proceso de superación continua, sin tener un marco de referencia ética, que en este caso, implica abandonar los métodos y costumbres que representen un lastre, para empezar una nueva etapa, en una dimensión más elevada, con valores, entusiasmo, respeto, calidad y evolución conducentes a una vida mas plena.

 

Version française

Certains secteurs de notre société attachent une grande importance au fait d'être à la mode. Nombre d’entre nous pense à vivre en toute hâte, à tout faire vite, pour obtenir de l'argent et de la réussite professionnelle. Tout cela peut être acceptable, à la condition de ne jamais oublier l'importance vitale de maintenir des limites déontologiques (voir morales et même éthiques) et rendre toute intervention professionnelle, humaine et morale.

Il est habituel de considérer la notion de qualité plutôt que de quantité. De même, il est courant de considérer le travail comme un sacrifice, en pensant, à tort, qu’en ayant beaucoup d'argent nous pourrions vivre heureux et dans l’insouciance. Le lieu de travail nécessite une « belle intelligence rationnelle » sans trop de sensibilité. Ce qui importe en général est d'obtenir rapidement des résultats tangibles.
Aujourd’hui, il est de plus en plus fréquent d'entendre ce genre de concepts dans différentes couches de la société contemporaine moderne.
Dans cet ordre des choses, ce n’est pas simple de générer une culture saine, solide et productive. Il n'est pas facile d'avoir des gens occupés à faire, si en même temps, ils se sentent peu compris et sont utilisés comme des objets. Quelle confiance pouvons-nous générer si nos actions ne correspondent pas à nos paroles ? Que pouvons-nous attendre d'entreprises et d’organisations, notamment les marchands et fournisseurs de services, s'il n'y a pas de définition claire de leurs performances professionnelles, du contenu de leurs services, de leur valeur ajoutée et de leur honnêteté, entre autres choses ?

Le succès des services professionnels de coaching a amené certaines personnes peu scrupuleuses à s’autoriser à offrir ce service sans les qualifications requises pour cette activité. C’est malheureusement commun à d'autres disciplines (la formation, par exemple : j’ai des connaissances donc je sais enseigner !). Les non professionnels ont seulement réussi à donner une mauvaise réputation à notre discipline et altèrent les excellents résultats qui peuvent être obtenus avec cette pratique.
Ce n’est pas la seule faute des « amateurs » du coaching. Les entreprises et les particuliers, peu ou mal informés de la pratique professionnelle du coaching, n'ont pas donné suffisamment d’importance à la vérification des antécédents professionnels du service de coaching proposé. En effet, au-delà compétences nécessaires pour cette pratique (identifiées par les différentes associations professionnelles) il est nécessaire aussi de mettre en œuvre une conduite en conformité avec celle prônée par les organisations internationales et leurs codes de déontologie internationaux. Le coach professionnel en offrant ses services, explique clairement l’importance de son rôle, et de certaines règles issues du code de déontologie.

Quels sont les avantages d'avoir ce code ?

Principalement, cela assure à la clientèle clarté et transparence sur la pratique du coaching, des applications et réalisations, ainsi que la conduite à observer tout au long des interventions.
Le coach professionnel** démontre qu'il a acquis les connaissances et les compétences de coaching à un certain niveau. Il garantit qu’il s’actualise et est en supervision. Les rôles et les compétences du coach professionnel sont publiées dans les différentes associations professionnelles***.
Le code de déontologie décrit et explique très clairement le sens du coaching en tant que profession, en précisant ce qu'il est et comment il est exécuté, et le rôle du coach, avec un accent particulier sur la façon dont le coach doit se comporter dans ses interventions.
Ce code définit également le comportement du coach, l’amenant à la vigilance de l'impact potentiel de ses actions et conduit à donner de la dignité à la profession. Les coaches professionnels sont, entre autres, pleinement convaincus de l'importance de contribuer et de collaborer à une amélioration, tant pour les individus et les entreprises que pour les organisations et la société en général.
Grâce à cela, le client saura ce qu’il peut attendre du coaching, ainsi que ce qu’il ne peut pas en attendre. Le coach peut expliquer en détail les activités qui ont lieu et les avantages que le client obtiendra.

Les coaches professionnels ne confondent pas les disciplines

Ils savent clairement expliquer à leurs clients les limites d’intervention en étant conscients de l'action à prendre, toujours axée sur les besoins de ses clients et agissant au nom du professionnalisme, de l’efficacité et de la qualité.
Le coaching est synonyme d'amélioration continue. Nous ne pouvons pas entrer dans un processus d'amélioration continue sans une déontologie qui, dans ce cas, signifie l'abandon des méthodes et des pratiques qui freinent et bloquent notre client. Des bases posées de cette manière permettront de bonnes pratiques, avec des valeurs reconnues, de l'enthousiasme, du respect et de la qualité.


NOTES
* Nous utiliserons en français le terme de « déontologie » plutôt que d’éthique qui est de l’ordre individuel, quand la déontologie parle d’une « morale professionnelle ».
** Coaching professionnel – définition de la SF Coach : Le coaching professionnel est l'accompagnement de personnes ou d'équipes pour le développement de leurs potentiels et de leurs savoir-faire dans le cadre d'objectifs professionnels.
*** Associations professionnelles : SF Coach, EMCC (représentée par l’AEC en France), ICF (représentée par ICF France)

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